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Consejos para reformular un texto

ghulam ·

La reformulación de textos es una técnica para mejorar el contenido de un sitio web y conseguir una mejor posición en los resultados de búsqueda. Consiste en reescribir un texto existente para optimizarlo de cara al SEO.

1. Mantén la información al día

Comprueba primero que la información siga siendo correcta. Presta atención a los datos que se quedan anticuados con más rapidez, como las fechas, las cifras, los nombres y los lugares. ¿Están cambiando los productos de la empresa? ¿Hay nuevas referencias de clientes? ¿Siguen disponibles los documentos descargables? ¿Funcionan los enlaces? ¿Son los mismos los contactos del equipo?

Para analizar y priorizar la información, necesitas conocer bien la estrategia y los objetivos de la empresa. Puede que haya cambiado su posicionamiento, que se dirija a una nueva clientela o que haya presentado nuevos argumentos de venta. Revisa con cuidado el texto y la información que contiene antes de reformularlo.

Un buen método es revisar a fondo los materiales de comunicación más recientes de la empresa, como los informes de actividad, las notas de prensa, los folletos, las fichas de producto y las publicaciones internas. Suelen contener información valiosa que no aparece en el sitio web.

2. Corrige los errores

Sorprende la cantidad de faltas de ortografía y erratas que se encuentran en los sitios web. A menudo se producen al copiar y pegar fragmentos de documentos reunidos por clientes que desconocen las particularidades de la web. Después, los responsables de la integración o los desarrolladores incorporan esos textos con prisa.

Google puede identificar los errores ortográficos en las consultas de los internautas cuando logra entenderlas. Este es uno de los criterios con los que Google evalúa la calidad de un sitio mediante su algoritmo Panda. Un sitio con muchas faltas de ortografía se considerará menos pertinente que otro sin esos errores.

Por eso es fundamental respetar las reglas de ortografía, gramática, sintaxis y tipografía. Revisar el texto con lupa permite al redactor web aprovecharlo mejor y sufrir menos con cada error.

Pasa el texto por un corrector ortográfico para ahorrar tiempo.

3. Divide las páginas o amplíalas

Los sitios antiguos suelen tener problemas con la extensión de los textos. Muchos se quedan por debajo de las 300 palabras, la extensión mínima que exige Panda. Es solo un mínimo. Según la mayoría de los estudios de SEO, los textos de más de 1000 palabras tienen más posibilidades de aparecer en los resultados de búsqueda. Por ejemplo, este artículo tiene casi 1300 palabras.

También puede ocurrir que una página sea demasiado larga y carezca de un enfoque temático claro. Si abarca demasiados temas, le cuesta responder a consultas relacionadas en Google. En ese caso, conviene dividirla en varias páginas, una por tema.

Elabora una guía de estilo o unas pautas editoriales para orientar a los redactores y darles un marco de trabajo. También puedes preparar plantillas de artículos.

4. Facilita la lectura del sitio

Ponte en el lugar de quien visita la página. ¿Qué información buscará primero? ¿Qué querrá hacer? Este análisis puede llevarte a invertir el orden del texto para colocar al principio lo más importante. Lee nuestro artículo «La pirámide invertida en la redacción web».

También debes procurar que el contenido sea accesible de acuerdo con las pautas de calidad web de Opquast. Presta especial atención al texto de los enlaces para que el usuario sepa qué ocurrirá al seguirlos. Indica el formato, como PDF o DOC, y el tamaño en KB o MB de los archivos descargables. Combina textos, fotografías, vídeos y otros formatos.

Aplica las buenas prácticas de calidad web de Opquast que describe el artículo «Redacción web. 20 buenas prácticas de calidad».

5. Optimiza el SEO

Crea las etiquetas necesarias para el posicionamiento orgánico. Así podrás colocar las palabras clave de forma natural y optimizar los resultados.

Presta atención a las etiquetas que aparecen en los resultados orgánicos de Google.

  • El título, con un máximo de 70 caracteres.
  • La metadescripción, con un máximo de entre 160 y 300 caracteres según lo que decida mostrar Google.
  • Los datos estructurados.

Coloca las palabras clave prioritarias en el título H1, que pasa a la URL, y en la primera línea del título o del primer párrafo. Organiza el texto con encabezados de H2 a H6 y respeta su jerarquía. Incluye palabras clave secundarias en esos encabezados. Varía el vocabulario del texto y, si conviene, destaca las palabras clave en negrita con la etiqueta strong.

Añade todos los enlaces que puedas a artículos relacionados del mismo sitio. Recuerda incluir los atributos title de esos enlaces.

Los nombres de archivo y los textos alternativos de las imágenes tienen menos peso en el SEO, pero pueden mejorar la accesibilidad del sitio.

Prepara una lista de palabras o frases clave revisada y priorizada por un especialista en posicionamiento.

Conclusión

La reformulación de textos es una técnica importante si quieres mejorar el SEO. Si sigues estos consejos, podrás escribir

Traducción de un artículo de archivo. Leer el original en inglés. Prueba la herramienta de parafraseo o consulta las herramientas actuales.